Invertir en productos promocionales sale barato

El número de pequeños y medianos empresarios que se están sumando a los grandes y que están empezando a apostar por acciones de regalo de productos promocionales no ha dejado de aumentar en los últimos años. Razones, como vienen indicando quienes apuestan por invertir en esta acción de marketing directo, no faltan.

Razones para invertir en productos promocionales

La primera razón y más importante tiene que ver con la elevada tasa de retorno que produce el ofrecimiento de obsequios promocionales al público objetivo que puede acabar convirtiéndose en cliente. En este sentido son varios los estudios que aseguran que estos generan una asociación positiva para con la empresa, estrechan lazos con los clientes y mejoran la imagen que el conjunto de la sociedad tiene de quienes le regalan algo. Todo esto se acaba traduciendo en lo más importante: un aumento en las ventas.

La segunda razón tiene que ver con la perdurabilidad del mensaje publicitario. Y es que, a diferencia de otro tipo de acciones publicitarias, los regalos promocionales, sobre todo aquellos de calidad que permiten un uso prolongado en el tiempo, multiplican los impactos.

Lo que nos lleva a la tercera razón, la que tiene que ver con el recuerdo de la maca. Y es que cualquier producto promocional con el logo de la marca recuerda a posibles consumidores que estamos ahí esperando a que les surja alguna necesidad que le podemos satisfacer, como profesionales.

La cuarta razón tiene que ver con la posibilidad de escoger entre miles de opciones, lo que permite a las empresas optar por aquellos que creen tienen más que ver con su sector o que van a tener más éxito en el momento o el lugar en el que se entreguen. Dado que son personalizables, además, permiten a las empresas enviarlos de forma individualizada en sus acciones de buzoneo

La quinta razón se desprende de un estudio que dice que, la entrega de regalos promocionales, es la acción publicitaria mejor valorada por los consumidores y, también, la que menos se percibe como publicidad, en tanto en cuanto genera una sensación positiva en quien recibe el regalo. Para ello, no es menos cierto, se tiene que regalar algo útil, valorado por los usuarios y que diga cosas buenas de la empresa que lo regala.

La sexta es la que dice que se trata de un gesto que permite fidelizar a los clientes con los que ya se cuentan, actuando en ellos como modo de recuerdo para que cuando requieran de aquello que ofrecemos vuelvan a contar con nuestros servicios.

La séptima es la que dice que se trata de una acción que proyecta una buena imagen de la firma que los entrega, generando una primera impresión favorable que influye de manera determinante a la hora de cerrar una nueva adquisición.

La octava, tiene que ver con el retorno. Y es que, dado que la mayoría de detalles publicitarios tienen un coste muy bajo, este tipo de acciones cuentan con un ROI de los más altos, en tanto en cuanto consiguen llegar de una forma muy sencilla y cómoda a muchísimos potenciales clientes. Esa es la razón por la que

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