Botas y calzado de seguridad

Botas de seguridad ergonómicas y baratasTodo cuidado a la hora de prevenir riesgos laborales es siempre insuficiente. Es por eso que cada vez más empresas, sabedoras de su vital importancia, están mejorando las partidas de inversión en seguridad renovando todos aquellos artefactos que sus empleados hacen servir diariamente durante el desarrollo de actividad. Lo mismo está ocurriendo con todos trabajadores autónomos que se exponen a ciertas situaciones de riesgo.

Más allá de los cascos, las gafas o los guantes, uno de los elementos que más pueden ayudar a prevenir riesgos y que se antojan necesarios para poder desarrollar una actividad laboral sin sobresaltos y con la mayor comodidad posible es el calzado. Y es que portar un calzado diseñado específicamente para llevar a cabo una determinada labor es imprescindible.

Entrando de lleno en lo que tiene que ver con la elección del calzado adecuado para el desarrollo de cada puesto de trabajo debemos distinguir, en primer lugar, entre calzado de trabajo y calzado de seguridad, ya que existen diferencias notorias entre unos y otros que no todo el mundo conoce.

Cuando hablamos de calzado laboral o de trabajo nos referimos a aquel calzado que incorpora elementos para proteger al trabajador de los distintos riesgos que pueden desembocar en un accidente. Este tipo de zapatos suelen estar diseñados pensando en la comodidad, en el agarre a determinadas superficies y en el entorno en el que se desarrolla cada profesión eligiéndose así unos materiales u otros en función de cada necesidad.

Cuando nos referimos al calzado de seguridad apuntamos, de nuevo, a aquel calzado que incorpora elementos que protegen a la persona que los utiliza. Eso sí, a diferencia del calzado laboral este garantiza la protección contra el impacto y la compresión en la parte delantera del pie. Es por eso que este tiene que cumplir con ciertas características que pasamos a detallar a continuación:

-Inclusión de topes de seguridad para proteger la zona delantera del pie.

-Protección contra un impacto de, como mínimo, 200J y contra cargas de compresión de, al menos, 15 KJ.

-Resistencia al deslizamiento.

-Fabricación con un espesor mínimo de suela en función de la actividad.

Otras de las características que incluyen este tipo de zapatos son la resistencia a la perforación, la protección del metatarso, la resistencia al agua, a las altas o bajas temperaturas, a la humedad o también la elección de materiales con propiedades ignífugas o que protegen contra punciones y químicos.

No obstante, lo que parece claro es que cada puesto de trabajo tiene sus particularidades siendo muy distintos los riesgos para cada situación laboral por lo que es imprescindible contar con la ayuda de profesionales que nos ayuden a dirimir cuál es el calzado adecuado para cada situación, así como cuáles son las características de seguridad, por un lado, y de confortabilidad, por otro.

Ante cualquier duda, lo más recomendable es contactar con personal especializado como el que pone a disposición de todos sus clientes Lorcaepis, toda una referencia en el sector de la prevención de riesgos laborales enfocada a empresas. Ya sea a través del teléfono o del correo electrónico su equipo de especialistas proporciona toda la información relacionada con cada caso al detalle y sin compromiso.